sábado, 7 de julio de 2018

ÁNGEL DE LA GUARDA

     Hace poco menos de un mes, después de luchar para tomar el bus, con el tiempo corriendo en mi contra, me toco caminar de la parada hasta el colegio donde haría el servicio comunitario, normalmente solía tomar la ruta principal de la avenida, realmente no conocía bien el lugar y no quería arriesgarme. Una señora mayor comenzó a llamarme desde la otra acera, sabia que el tiempo corría y que me desviaría si atendía su llamado, pero siempre he tenido una debilidad por quien me pide ayuda.
     Cruce la calle y me encontré con ella, viéndola de cerca aun sin preguntarle podía deducir que tenia mas de 60 años, su pelo era completamente blanco, y su piel blanca estaba llena de arrugas.
     Me pregunto si sabia llegar justo al colegio donde yo iba, asi que le dije que si, solo que ella quería ir por dentro y yo siempre me había ido por la avenida.
     Después de tanta insistencia y mientras ella alegaba -Si nos perdemos preguntamos - decidí acompañarla.
Yo: ¿Usted va a buscar a alguien al colegio?
Sra: No, voy a la casa de mi hija, ella vive cerca de allí. Yo siempre vengo pero se me olvida el camino- dijo entre risas algo nerviosa.
Yo:¿Y por que viene sola?
     Tuvimos que detenernos a pedir dirección a unos hombres en un negocio, y ellos nos orientaron, realmente estábamos cerca.
Sra: yo se venir sola, solo que a veces olvido algunas cosas, si yo veo el lugar lo recuerdo.
yo: No debería de andar sola, debe salir con un nieto, ¿esta segura que queda cerca del colegio?
Sra: Bueno, después debo caminar otro poco, pero yo me ubico, pregunto hasta llegar- su semblante cambio un poco y dijo- Mi hija debe estar preocupada porque no he llegado- acto seguido comenzó a reír.
     Por que dejan salir solas a las personas mayores, acaso no les preocupa, que se pierdan, estoy cien por ciento segura que esa señora podría tener un principio de alzheimer, comenzando a comerse sus recuerdos, y aun así andaba sola, buscando una dirección, sin una pizca de temor.
     Muy a mi pesar la deje en manos de otra chica, luego de llegar al colegio, para que la guiara a otro lugar que ella decía quedaba cerca de la casa de su hija. Le comente lo sucedido a mis compañeros de servicio comunitario, pase toda esa mañana preguntándome si la señora llegaría a su lugar de destino.
    Termine mi jornada del día y me dispuse a regresar a mi casa, camine nuevamente a la para, esta vez mas relajada, con hambre pero lista para llegar a casa a descansar, tome el bus y me encontré con un cabello canoso que reconocía, si aunque no lo creen era la misma señora, el bus estaba lleno asi que no tenia manera de acercarme a ella, casi llegando a la parada donde debía bajarme, que de hecho es la ultima para del bus, logre acercarme a ella.
     La salude con alegría, ella luego de unos largos minutos de titubear y escanear mi rostro me reconoció, se alegraba de verme.
Yo: ¿logro llegar a casa de su hija?
Sra: Si, si, pero la chica con que me dejaste, me llevo hasta la feria, de hay llegue al banco, y luego el vigilante me ayudo.
     Ella había hecho todo un recorrido solo para encontrar la casa de su hija a la que habia ido tantas veces,pero ahora era mas difícil de recordad.
Quizás no me van a creer, pero nos quedamos en la misma parada, y caminamos juntas hasta cerca de su casa que era justo del lado contrario de la avenida de donde yo vivo.
     Cruce la calle con ella, me despedí y la vi caminar hasta desaparecer en un curva, cruce nuevamente la calle y me dispuse a ir a mi casa.
     VIVIMOS TAN CERCA, PERO NO LA HABÍA VISTO ANTES.
     Ese viaje me dejo llena de dudas, de cuanto cuidamos a nuestros ancianos, pero sobre todo, acaso había sido ella un ángel de la guarda para mi o Dios me había dado el privilegio de ser el ángel de la guarda de esta Sra.
    Sea cual sea la respuesta me encanto ese viaje.



 

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