Cruce la calle y me encontré con ella, viéndola de cerca aun sin preguntarle podía deducir que tenia mas de 60 años, su pelo era completamente blanco, y su piel blanca estaba llena de arrugas.
Me pregunto si sabia llegar justo al colegio donde yo iba, asi que le dije que si, solo que ella quería ir por dentro y yo siempre me había ido por la avenida.
Después de tanta insistencia y mientras ella alegaba -Si nos perdemos preguntamos - decidí acompañarla.
Yo: ¿Usted va a buscar a alguien al colegio?
Sra: No, voy a la casa de mi hija, ella vive cerca de allí. Yo siempre vengo pero se me olvida el camino- dijo entre risas algo nerviosa.
Yo:¿Y por que viene sola?
Tuvimos que detenernos a pedir dirección a unos hombres en un negocio, y ellos nos orientaron, realmente estábamos cerca.
Sra: yo se venir sola, solo que a veces olvido algunas cosas, si yo veo el lugar lo recuerdo.
yo: No debería de andar sola, debe salir con un nieto, ¿esta segura que queda cerca del colegio?
Sra: Bueno, después debo caminar otro poco, pero yo me ubico, pregunto hasta llegar- su semblante cambio un poco y dijo- Mi hija debe estar preocupada porque no he llegado- acto seguido comenzó a reír.
Por que dejan salir solas a las personas mayores, acaso no les preocupa, que se pierdan, estoy cien por ciento segura que esa señora podría tener un principio de alzheimer, comenzando a comerse sus recuerdos, y aun así andaba sola, buscando una dirección, sin una pizca de temor.
Muy a mi pesar la deje en manos de otra chica, luego de llegar al colegio, para que la guiara a otro lugar que ella decía quedaba cerca de la casa de su hija. Le comente lo sucedido a mis compañeros de servicio comunitario, pase toda esa mañana preguntándome si la señora llegaría a su lugar de destino.
Termine mi jornada del día y me dispuse a regresar a mi casa, camine nuevamente a la para, esta vez mas relajada, con hambre pero lista para llegar a casa a descansar, tome el bus y me encontré con un cabello canoso que reconocía, si aunque no lo creen era la misma señora, el bus estaba lleno asi que no tenia manera de acercarme a ella, casi llegando a la parada donde debía bajarme, que de hecho es la ultima para del bus, logre acercarme a ella.
La salude con alegría, ella luego de unos largos minutos de titubear y escanear mi rostro me reconoció, se alegraba de verme.
Yo: ¿logro llegar a casa de su hija?
Sra: Si, si, pero la chica con que me dejaste, me llevo hasta la feria, de hay llegue al banco, y luego el vigilante me ayudo.
Ella había hecho todo un recorrido solo para encontrar la casa de su hija a la que habia ido tantas veces,pero ahora era mas difícil de recordad.
Quizás no me van a creer, pero nos quedamos en la misma parada, y caminamos juntas hasta cerca de su casa que era justo del lado contrario de la avenida de donde yo vivo.
Cruce la calle con ella, me despedí y la vi caminar hasta desaparecer en un curva, cruce nuevamente la calle y me dispuse a ir a mi casa.
VIVIMOS TAN CERCA, PERO NO LA HABÍA VISTO ANTES.
Ese viaje me dejo llena de dudas, de cuanto cuidamos a nuestros ancianos, pero sobre todo, acaso había sido ella un ángel de la guarda para mi o Dios me había dado el privilegio de ser el ángel de la guarda de esta Sra.
Sea cual sea la respuesta me encanto ese viaje.



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